Me parece interesante la forma que tiene Tiempo de Videojuegos de hacer putanjes. El chabón recuerda cada puntuaje que le da a los juegos que ha jugado en su vida. Y se lo toma muy en serio.

Yo no coincido con esa forma de catalogar los videojuegos. Para mi, al ser arte, es muy complejo como para darle un valor absoluto e inamomovible en escala del 1 al 100. Igual, ese no es el tema de este escrito.

Lo que quería rescatar de Danilo es que en la escala de los 90s solo entran lo que el dice que son videojuegos inolvidables. Y me parece una muy buena forma de analizar y valorar una obra por delante de otra.

Hay videojuegos que tienen algo, algo etereo quizás, que conectan con nostros desde otro lado. En algún momento pensé que era una ambientación única o una historia “inolvidable” (andá vos a saber qué mierda es inolvidable, porque todas las historias son mas o menos lo mismo en el fondo). Solo jugué una vez a Resident Evil 4, encima de grande, con un control muy incómodo que tuve que devolver porque estaba mal hecho, en pandemia y recontra espoileado por medio internet. Sin embargo, a veces sueño con sus escenarios o su música. Lo mismo que me ocurre con S.T.A.L.K.E.R Shadow of Chernobyl que es mi videojuego favorito y al cual le hago una run una vez al año por lo menos ¿Por qué sucede esto? ¿En dónde radica esta “alma” que hace un videojuego memorable? ¿Será el contexto y/o la situación emocional de uno?

Dudas que tengo y me gustaría resolver.